¿Qué es un concurso de acreedores y cómo funciona?

El concurso de acreedores es una figura legal pensada para dar una salida ordenada a situaciones de insolvencia, es decir, cuando una persona o empresa no puede cumplir con sus deudas. Aunque pueda sonar complejo o incluso dramático, en realidad se trata de un procedimiento que busca proteger tanto al deudor como a los acreedores, evitando que la situación de insolvencia se convierta en un problema mayor.

¿Qué es un concurso de acreedores?

En términos simples, el concurso de acreedores es un proceso judicial en el que se declara oficialmente que una persona física o jurídica no puede hacer frente a sus obligaciones de pago. A partir de ese momento, un juez supervisa la situación y se designa un administrador concursal, que actuará como mediador entre deudor y acreedores.

El objetivo es doble:

  • Dar transparencia al estado real de las deudas.
  • Buscar acuerdos que permitan atender a los acreedores de manera justa, según lo que cada uno tenga derecho a cobrar.

¿Cuándo se debe solicitar un concurso de acreedores?

La Ley Concursal establece que un deudor debe solicitar concurso cuando se encuentra en estado de insolvencia, es decir:

  • No puede pagar sus deudas en los plazos pactados.
  • Sus activos o ingresos no son suficientes para cubrir las obligaciones pendientes.

Es importante distinguir entre un simple retraso puntual (mora) y una insolvencia real y generalizada. El primero puede resolverse con una buena gestión; el segundo, en cambio, requiere acudir al concurso.

Tipos de concurso de acreedores

Existen dos modalidades principales:

Concurso voluntario

Lo presenta el propio deudor cuando reconoce que no puede afrontar sus pagos. En este caso, suele haber mayor margen para colaborar con los acreedores y negociar soluciones.

Concurso necesario

Lo solicitan los acreedores cuando el deudor no cumple y no ha iniciado el procedimiento voluntariamente. Aquí la situación es más rígida y las consecuencias pueden ser más severas.

Fases del concurso de acreedores en España

El procedimiento concursal sigue varias etapas, cada una con un propósito claro:

  1. Solicitud y admisión
    • El deudor (o un acreedor) presenta la petición.
    • El juez decide si admite a trámite el concurso.

       

  2. Fase común
    • El administrador concursal realiza un inventario de bienes y derechos del deudor.
    • Se elabora la lista de acreedores y la cuantía exacta de sus créditos.

  3. Fase de convenio
    • Se busca un acuerdo entre deudor y acreedores para organizar los pagos de forma viable.
    • Si se aprueba, se convierte en obligatorio para todas las partes.

  4. Calificación del concurso
    • El juez determina si la insolvencia fue fortuita (por causas ajenas al deudor) o culpable (si hubo negligencia o dolo).
    • En caso de concurso culpable, pueden derivarse responsabilidades personales para los administradores de la empresa.

Consecuencias de entrar en concurso de acreedores

  • Deudor (persona física o jurídica): pierde capacidad de gestión sobre parte de sus bienes y su actividad queda bajo supervisión judicial. En el caso de las empresas podrán seguir funcionando, pero siempre bajo el control del administrador concursal y del juez.
  • Acreedores: sus reclamaciones individuales se agrupan, y todos deben ajustarse al procedimiento, sin poder ejecutar sus créditos por separado.

Diferencias entre concurso de acreedores y quiebra

A menudo se confunde concurso con quiebra, pero no son lo mismo.

  • Concurso de acreedores: es un procedimiento judicial para organizar las deudas y buscar soluciones.
  • Quiebra: implica la desaparición definitiva de la empresa (vía liquidación judicial) por incapacidad absoluta de continuar.

El concurso puede terminar en quiebra, pero no necesariamente. De hecho, en muchos casos, sirve para ganar tiempo, reestructurar deudas y mantener la actividad.

Preguntas frecuentes sobre el concurso de acreedores

¿Qué pasa con las deudas?
Las deudas se agrupan y se someten al procedimiento concursal. Ningún acreedor puede actuar por su cuenta.

¿Cuánto dura un concurso de acreedores?
Depende de la complejidad del caso. Puede durar entre 9 a 18 meses.

¿Puede una persona física declararse en concurso?
Sí. No está limitado a empresas; cualquier persona insolvente puede solicitarlo.

¿Qué ventajas tiene declararse en concurso?
La principal es ordenar la situación financiera, frenar demandas y ejecuciones individuales, y abrir un marco legal para negociar con los acreedores.

Conclusión

El concurso de acreedores es una herramienta jurídica clave para gestionar la insolvencia. Más que un fracaso, puede ser una oportunidad para reorganizar deudas de manera transparente y justa, evitando que la situación se convierta en un descontrol.

Comprender cómo funciona este procedimiento es fundamental, ya que puede marcar la diferencia entre un colapso financiero y una salida ordenada a las dificultades económicas.

En Libres de Deuda proporcionamos asesoría jurídica especializada, transparente y personalizada, en materia de la Ley de la Segunda Oportunidad, acompañándote en cada etapa del proceso. Contáctanos hoy y comienza tu segunda oportunidad.