El concurso de acreedores es una figura legal pensada para dar una salida ordenada a situaciones de insolvencia, es decir, cuando una persona o empresa no puede cumplir con sus deudas. Aunque pueda sonar complejo o incluso dramático, en realidad se trata de un procedimiento que busca proteger tanto al deudor como a los acreedores, evitando que la situación de insolvencia se convierta en un problema mayor.
En términos simples, el concurso de acreedores es un proceso judicial en el que se declara oficialmente que una persona física o jurídica no puede hacer frente a sus obligaciones de pago. A partir de ese momento, un juez supervisa la situación y se designa un administrador concursal, que actuará como mediador entre deudor y acreedores.
El objetivo es doble:
La Ley Concursal establece que un deudor debe solicitar concurso cuando se encuentra en estado de insolvencia, es decir:
Es importante distinguir entre un simple retraso puntual (mora) y una insolvencia real y generalizada. El primero puede resolverse con una buena gestión; el segundo, en cambio, requiere acudir al concurso.
Existen dos modalidades principales:
Lo presenta el propio deudor cuando reconoce que no puede afrontar sus pagos. En este caso, suele haber mayor margen para colaborar con los acreedores y negociar soluciones.
Lo solicitan los acreedores cuando el deudor no cumple y no ha iniciado el procedimiento voluntariamente. Aquí la situación es más rígida y las consecuencias pueden ser más severas.
El procedimiento concursal sigue varias etapas, cada una con un propósito claro:
A menudo se confunde concurso con quiebra, pero no son lo mismo.
El concurso puede terminar en quiebra, pero no necesariamente. De hecho, en muchos casos, sirve para ganar tiempo, reestructurar deudas y mantener la actividad.
¿Qué pasa con las deudas?
Las deudas se agrupan y se someten al procedimiento concursal. Ningún acreedor puede actuar por su cuenta.
¿Cuánto dura un concurso de acreedores?
Depende de la complejidad del caso. Puede durar entre 9 a 18 meses.
¿Puede una persona física declararse en concurso?
Sí. No está limitado a empresas; cualquier persona insolvente puede solicitarlo.
¿Qué ventajas tiene declararse en concurso?
La principal es ordenar la situación financiera, frenar demandas y ejecuciones individuales, y abrir un marco legal para negociar con los acreedores.
El concurso de acreedores es una herramienta jurídica clave para gestionar la insolvencia. Más que un fracaso, puede ser una oportunidad para reorganizar deudas de manera transparente y justa, evitando que la situación se convierta en un descontrol.
Comprender cómo funciona este procedimiento es fundamental, ya que puede marcar la diferencia entre un colapso financiero y una salida ordenada a las dificultades económicas.
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