La Exoneración del Pasivo Insatisfecho (EPI) es un mecanismo legal que permite a una persona física (sea autónomo o no) en situación de insolvencia cancelar total o parcialmente sus deudas siempre que haya actuado con buena fe y sigan el procedimiento concursal establecido. En esencia, es el instrumento que da forma a la Ley de Segunda Oportunidad, ofreciendo una verdadera posibilidad de empezar de nuevo.
La Exoneración del Pasivo Insatisfecho (EPI) es una herramienta jurídica que busca equilibrar los derechos entre deudores y acreedores. Permite que una persona sobreendeudada —ya sea por motivos personales, empresariales o circunstancias sobrevenidas— obtenga la cancelación judicial de las deudas que no ha podido pagar, siempre que cumpla los requisitos previstos en el procedimiento de la Ley de la Segunda Oportunidad.
En la práctica, esta medida tiene un impacto no sólo económico, sino también social y psicológico: libera al deudor de una carga permanente y le permite la posibilidad de empezar de nuevo.
Si bien cada situación es particular, la normativa prevé una serie de requisitos que deben cumplirse para ejercer este derecho:
Una vez cumplidos estos requisitos, el juez evaluará si procede conceder la exoneración y dictará la resolución que determine la liberación de las deudas pendientes.
No todas las deudas pueden ser exoneradas. La ley excluye determinados créditos que se consideran esenciales o de carácter público, y que, por tanto, deben mantenerse íntegros.
Normalmente pueden exonerarse:
No pueden exonerarse:
Esta distinción garantiza un equilibrio justo entre las partes, protegiendo tanto el derecho del deudor a empezar de nuevo como el interés público.
La concesión del EPI supone una liberación definitiva de las deudas exoneradas, lo que implica que el acreedor ya no podrá reclamarlas judicialmente. Esta resolución tiene efectos inmediatos y genera un nuevo punto de partida para el deudor.
Desde el punto de vista jurídico, la exoneración:
La exoneración no suprime el historial económico del deudor, pero sí interrumpe el ciclo de endeudamiento, facilitando su plena reintegración social y profesional sin cargas financieras imposibles de asumir.
Si bien la duración del procedimiento puede diferir según la situación del deudor y el juzgado competente, de manera general puede resumirse en cinco etapas fundamentales.
Este proceso requiere paciencia y precisión documental, pero una vez concedido, ofrece una protección legal sólida y definitiva frente a las deudas exoneradas.
La Exoneración del Pasivo Insatisfecho (EPI) no solo cumple una función jurídica, sino que también es un mecanismo de equidad social y recuperación económica, ofreciendo a quienes enfrentan situaciones de insolvencia por circunstancias imprevistas la oportunidad de reconstruir su vida y reincorporarse a la economía.
En definitiva, se trata de un mecanismo que humaniza el derecho concursal, devolviendo la esperanza a quienes desean cumplir, pero ya no pueden hacerlo.
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