DEUDA DE 65.991,49€ LIBERADA EN SEVILLA CON LA LEY DE LA SEGUNDA OPORTUNIDAD

Antonia quedó endeudada tras el fracaso de la tienda que abrió en 2016 y que la pandemia terminó de hundir, pero finalmente logró liberarse de esa carga y comenzar de nuevo.

Libres de Deuda, abogados especialistas en Ley de Segunda Oportunidad, ha liberado otra deuda en Sevilla. La Sección de lo Mercantil del Tribunal de Instancia de Sevilla. Plaza nº 1, ha acordado la Exoneración del Pasivo Insatisfecho (EPI) de Antonia que había acumulado una deuda de 65.991,49 euros a la que no podía hacer frente.

Antonia contaba desde 2012 con un empleo estable como auxiliar administrativa y unos ingresos de entre 1.200 y 1.300 euros mensuales. En 2016, dentro de un contexto de estabilidad laboral y con la expectativa legítima de mejorar su situación mediante el autoempleo, decidió emprender y abrir una tienda de moda femenina.

Para adecuar el local a la actividad fue necesario acometer obras de reforma, contratar técnicos y obtener las licencias correspondientes, pero el coste inicial previsto llegó prácticamente a duplicarse. Entre 2016 y 2018 tuvo que contratar distintos productos financieros, que le fueron concedidos de forma prácticamente inmediata, sin avalistas ni garantías, sobre la base de su nómina y de la expectativa del negocio. Toda esa financiación se destinó exclusivamente a la actividad: obras, mercancía, alquiler, suministros, cuotas de autónomos e impuestos.

Tras la apertura, la facturación resultó insuficiente para absorber el volumen de gastos estructurales. Antonia trató de sostener el negocio mediante sucesivas refinanciaciones, confiando en que alcanzaría estabilidad dentro del plazo habitual de maduración de cualquier proyecto empresarial. La situación se agravó por factores ajenos a ella, como la apertura de nuevas superficies comerciales en la zona, que le hizo perder clientela, y después por el impacto de la pandemia, que provocó una caída abrupta de los ingresos y la inviabilidad definitiva del proyecto.

Antonia se vio obligada a cerrar, pero mantuvo íntegramente la carga financiera acumulada durante los años anteriores. Con unos ingresos actuales de aproximadamente 1.430 euros mensuales, claramente insuficientes para atender el conjunto de las obligaciones pendientes, llegó a sufrir embargos de cuentas y de nómina, lo que afectó gravemente a su estabilidad económica y emocional. Ante una insolvencia derivada de un fracaso empresarial sobrevenido, la Ley de la Segunda Oportunidad le permitió liberarse de esa carga y recuperar la tranquilidad.