DEUDA DE 31.489,11€ LIBERADA EN SEVILLA CON LA LEY DE LA SEGUNDA OPORTUNIDAD

María Ángeles, nacida en 1984, quedó endeudada tras asumir a su nombre operaciones de financiación que en realidad gestionaba y aprovechaba su entonces pareja, pero finalmente logró liberarse de esa carga y comenzar de nuevo.

Libres de Deuda, abogados especialistas en Ley de Segunda Oportunidad, ha liberado otra deuda en Sevilla. La Sección de lo Mercantil del Tribunal de Instancia de Sevilla. Plaza nº 1, ha acordado la Exoneración del Pasivo Insatisfecho (EPI) de María Ángeles que había acumulado una deuda de 31.489,11 euros a la que no podía hacer frente.

El origen del endeudamiento de María Ángeles se remonta a una relación sentimental iniciada hace más de veinte años, durante la cual convivió de forma estable con su pareja y desarrolló con él un proyecto de vida en común. Aunque nunca llegaron a casarse ni tuvieron hijos juntos, mantenían una convivencia plenamente consolidada, compartiendo decisiones económicas y organizando conjuntamente su día a día.

En ese contexto de confianza, ambos se prestaban apoyo económico mutuo, pero con el tiempo la situación derivó en una utilización abusiva de su capacidad financiera. Al disponer ella de mayor estabilidad e ingresos más sólidos, diversos créditos se formalizaron exclusivamente a su nombre, aunque su finalidad y utilización real correspondían a decisiones adoptadas por su pareja, entre ellas la compra de un vehículo que quedó en su uso exclusivo. La gestión de los pagos y las cuotas la llevaba él íntegramente, de modo que María Ángeles confió en que estaban siendo correctamente atendidas.

La relación terminó rompiéndose de forma definitiva y cesó todo contacto entre ambos, pero las obligaciones financieras siguieron vigentes. Fue entonces cuando empezó a recibir notificaciones y reclamaciones de distintas entidades, y descubrió que las cuotas habían dejado de pagarse hacía tiempo sin que ella lo supiera.

Pese a la gravedad de la situación, María Ángeles mantuvo siempre una actitud colaboradora y orientada al cumplimiento. Intentó en numerosas ocasiones alcanzar acuerdos extrajudiciales y ofreció fraccionamientos ajustados a su capacidad real, propuestas que fueron rechazadas sin alternativas viables. Aun así, fue cancelando por su cuenta la mayoría de las deudas reclamadas, llegando a solicitar nueva financiación para liquidarlas, que mantiene al corriente de pago. Con unos ingresos limitados y un hijo menor a su cargo, ya no podía asumir además la elevada deuda que quedaba pendiente. Ante una insolvencia originada en un contexto de convivencia y confianza, la Ley de la Segunda Oportunidad le permitió liberarse de esa carga y recuperar la tranquilidad.