DEUDA DE 288.420,00€ LIBERADA EN CÓRDOBA CON LA LEY DE LA SEGUNDA OPORTUNIDAD

Blas, nacido en 1991, quedó endeudado tras avalar por confianza familiar las operaciones financieras del negocio de su hermano, cuya magnitud real desconocía, pero finalmente logró liberarse de esa carga y comenzar de nuevo.

Libres de Deuda, abogados especialistas en Ley de Segunda Oportunidad, ha liberado otra deuda en Córdoba. La Sección de lo Mercantil del Tribunal de Instancia de Córdoba. Plaza nº 1, ha acordado la Exoneración del Pasivo Insatisfecho (EPI) de Blas que había acumulado una deuda de 288.420,00 euros a la que no podía hacer frente.

Blas comenzó a trabajar desde muy joven, incluso antes de alcanzar la mayoría de edad, incorporándose al negocio familiar, donde desarrolló funciones administrativas. Durante años la actividad prosperó, hasta el punto de que su hermano, como administrador, constituyó una segunda sociedad del mismo sector para diversificar y ampliar la capacidad operativa. Ese crecimiento se apoyó en financiación externa, necesaria para atender las inversiones y el volumen creciente de obra contratada.

En ese contexto, su hermano le pidió que figurase como avalista en diversas operaciones financieras. Blas accedió siempre desde la buena fe y la confianza depositada en el negocio familiar, sin prever que aquello pudiera afectarle personalmente en el futuro.

Con la crisis del sector de la construcción y el descenso generalizado de la actividad, las empresas empezaron a atravesar serias dificultades: los contratos se redujeron drásticamente, los gastos operativos aumentaron y los clientes comenzaron a retener los pagos. Para sostener la actividad y evitar un colapso inmediato se recurrió de nuevo a financiación externa, en la que Blas volvió a figurar como garante personal, desconociendo el alcance real de las obligaciones que asumía.

Pese a los esfuerzos realizados, el endeudamiento alcanzó una magnitud imposible de revertir y las sociedades acabaron cesando su actividad. Blas quedó entonces completamente desvinculado del negocio familiar, sin participación ni beneficio alguno, pero al figurar como avalista personal empezaron a recaer sobre él reclamaciones y embargos que desconocía. Supo de la magnitud real de la deuda a través de requerimientos judiciales, al tratarse de operaciones gestionadas íntegramente por su hermano. Ante una insolvencia originada en créditos concertados para sostener empresas ya inexistentes, la Ley de la Segunda Oportunidad le permitió liberarse de esa carga y recuperar la tranquilidad.