DEUDA DE 238.548,04€ LIBERADA EN MADRID CON LA LEY DE LA SEGUNDA OPORTUNIDAD

José, nacido en 1985, quedó endeudado tras el colapso de sus negocios durante la pandemia y las deudas que había avalado personalmente para intentar salvarlos, pero finalmente logró liberarse de esa carga y comenzar de nuevo.

Libres de Deuda, abogados especialistas en Ley de Segunda Oportunidad, ha liberado otra deuda en Madrid. La Sección de lo Mercantil del Tribunal de Instancia de Madrid. Plaza nº 13, ha acordado la Exoneración del Pasivo Insatisfecho (EPI) de José que había acumulado una deuda de 238.548,04 euros a la que no podía hacer frente.

José, licenciado en Administración y Dirección de Empresas, desarrolló su trayectoria profesional en el ámbito empresarial y financiero, primero vinculado al sector financiero y después emprendiendo diversos proyectos en los sectores textil y hostelero. Durante años asumió de forma directa la gestión de sus propios negocios, destinando sus ingresos tanto a mantenerlos operativos como al sostenimiento de su familia.

Hubo etapas de relativa estabilidad, pero en otras tuvo que realizar aportaciones de fondos propios para mantener las empresas en funcionamiento, lo que fue mermando progresivamente su capacidad de ahorro. La situación empeoró a partir de 2018 y se agravó de forma decisiva en 2020 con la crisis sanitaria: las restricciones, el desplome del consumo y la paralización de la actividad impactaron de lleno en los sectores en los que trabajaba, provocando una caída abrupta y sostenida de los ingresos.

Ante el riesgo real de cierre, y con el objetivo de salvar las empresas, mantener los puestos de trabajo y atender los gastos estructurales, José recurrió a financiación externa. Las deudas no se contrajeron para fines personales ni superfluos, sino como una medida de emergencia para sostener unos negocios ya seriamente comprometidos por una situación excepcional y ajena a su voluntad. Pese a esos esfuerzos, la facturación nunca se recuperó, las empresas no pudieron venderse ni traspasarse y la actividad resultó inviable.

El fracaso empresarial tuvo un impacto devastador en su vida personal. Con dos hijos menores a su cargo y prestando además apoyo económico a su madre, tuvo que vender su vivienda y pedir ayuda a familiares y amigos para llegar a fin de mes. Hoy trabaja como autónomo en una actividad completamente distinta, con ingresos muy variables que se han reducido de forma considerable, mientras soporta numerosas ejecuciones derivadas de su condición de avalista. Ante una insolvencia originada en el colapso de su actividad empresarial, la Ley de la Segunda Oportunidad le permitió liberarse de esa carga y recuperar la tranquilidad.