DEUDA DE 261.277,62€ LIBERADA EN CÁDIZ CON LA LEY DE LA SEGUNDA OPORTUNIDAD

Fernando, nacido en 1967, quedó endeudado tras el cierre del negocio de hostelería que había levantado, arrastrado por la gestión irregular de una persona de su confianza y por la crisis del sector, pero finalmente logró liberarse de esa carga y comenzar de nuevo.

Libres de Deuda, abogados especialistas en Ley de Segunda Oportunidad, ha liberado otra deuda en Cádiz. La Sección de lo Mercantil del Tribunal de Instancia de Cádiz. Plaza nº 2, ha acordado la Exoneración del Pasivo Insatisfecho (EPI) de Fernando que había acumulado una deuda de 261.277,62 euros a la que no podía hacer frente.

Fernando ha desarrollado prácticamente toda su vida laboral dentro del sector de la hostelería. Se incorporó al mercado de trabajo a una edad temprana por las circunstancias económicas de su entorno familiar, lo que le impidió acceder a estudios superiores y le llevó a construir su trayectoria sobre el esfuerzo personal y el autoempleo. Con el propósito de dar estabilidad a su familia, en 2003 puso en marcha un negocio de hostelería que durante años fue la principal fuente de ingresos del hogar.

Durante los primeros años el negocio funcionó con normalidad y generó ingresos suficientes para atender los gastos de explotación, las obligaciones tributarias, los pagos a proveedores y los compromisos financieros asumidos. La actividad se desarrolló de forma continuada durante más de una década, como un proyecto real, efectivo y económicamente viable.

Para garantizar una adecuada gestión administrativa y contable, Fernando confió la llevanza de la contabilidad y determinadas operaciones financieras a una persona de su máxima confianza, otorgándole facultades sobre algunas cuentas y aspectos de la gestión económica. Con el tiempo, esa persona realizó actuaciones irregulares que provocaron una progresiva desorganización financiera y una acumulación de obligaciones pendientes que nunca le fueron comunicadas.

A partir de 2010 empezaron a aflorar los primeros problemas relevantes, con reclamaciones por impagos cuya existencia o verdadera dimensión él desconocía. A ello se sumó la crisis económica, que golpeó con dureza al sector hostelero. Fernando trató de mantener la actividad priorizando los pagos que permitían conservar abierto el establecimiento, pero la magnitud de las deudas acumuladas hizo inviable su continuidad y el negocio cerró definitivamente en 2015. Desde entonces trabaja por cuenta ajena dentro delmismo sector, con ingresos modestos, y llegó a perder su vivienda, lo que le obligó a pasar a vivir de alquiler. Ante una insolvencia derivada de un fracaso empresarial sobrevenido, la Ley de la Segunda Oportunidad le permitió liberarse de esa carga y recuperar la tranquilidad.