Libres de Deuda, abogados especialistas en Ley de Segunda Oportunidad, ha liberado otra deuda en Málaga. La Sección de lo Mercantil del Tribunal de Instancia de Málaga. Plaza nº 1, ha acordado la Exoneración del Pasivo Insatisfecho (EPI) de María Catalina que había acumulado una deuda de 15.323,12 euros a la que no podía hacer frente.
María Catalina vivió su juventud marcada por las complejas circunstancias político-económicas de su país de origen, lo que la llevó, siendo aún joven, a emigrar a España en busca de una vida más estable. A su llegada empezó a trabajar en el sector servicios, en el empleo del hogar, la limpieza y la hostelería, actividades que, aunque modestas, le permitieron mantener su independencia económica y adaptarse con esfuerzo a su nueva vida.
Gracias a su constancia consiguió establecerse plenamente y rehacer su vida personal y familiar, aunque una primera ruptura la dejó asumiendo en solitario la guarda y custodia de su hijo mayor y todas las responsabilidades que ello conllevaba. Con el paso de los años reconstruyó su vida sentimental y tuvo dos hijos más.
En 2014, estando embarazada de su segundo hijo, la empresa en la que trabajaba le propuso un despido amistoso con la promesa de reincorporarla tras la maternidad, promesa que nunca llegó a cumplirse. Confiando en que su pareja asumiría parte de los gastos, aceptó una reducción de jornada, pero ese compromiso tampoco se cumplió y todas las cargas del hogar acabaron recayendo exclusivamente sobre ella. Para sostener a su familia recurrió a microcréditos y préstamos de pequeña cuantía, entrando en una dinámica de endeudamiento progresivo.
Cuando intentó volver al mercado laboral no encontró puesto en su empresa anterior y tuvo que aceptar empleos parciales, insuficientes para cubrir las necesidades básicas. A partir de 2019 la situación se deterioró aún más y empezó a sufrir embargos salariales, mientras afrontaba los gastos médicos y terapéuticos derivados del diagnóstico de su hijo menor. Pese a todo nunca dejó de trabajar ni de intentar cumplir, y llegó a liquidar gran parte de los microcréditos que mantenía. Con unos ingresos irregulares y limitados, sin apoyo económico alguno ni patrimonio propio, le resultó imposible atender el resto. Ante una insolvencia sobrevenida y ajena a su voluntad, la Ley de la Segunda Oportunidad le permitió liberarse de esa carga y dar estabilidad a sus hijos.