DEUDA DE 22.818,94€ LIBERADA EN LOGROÑO CON LA LEY DE LA SEGUNDA OPORTUNIDAD

Mónica, nacida en 1976, quedó endeudada tras el cierre de los dos negocios de hostelería que puso en marcha y una deuda con la Seguridad Social que fue creciendo durante más de una década, pero finalmente logró liberarse de esa carga y comenzar de nuevo.

Libres de Deuda, abogados especialistas en Ley de Segunda Oportunidad, ha liberado otra deuda en Logroño. La Plaza nº 6 de la Sección Civil del Tribunal de Instancia de Logroño, ha acordado la Exoneración del Pasivo Insatisfecho (EPI) de Mónica que había acumulado una deuda de 22.818,94 euros a la que no podía hacer frente.

Mónica se vio obligada a incorporarse al mercado laboral desde muy joven por las dificultades económicas de su familia. Empezó a trabajar en el sector de la hostelería siendo aún menor de edad y ahí desarrolló la mayor parte de su vida profesional. Tras casi diez años de experiencia, y buscando una situación más estable, decidió emprender y abrir su propio bar en régimen de alquiler, a la entrada de un polígono industrial.

El negocio funcionó con normalidad durante los primeros años y le permitió atender íntegramente los créditos solicitados para ponerlo en marcha. En 2002, gracias a esa estabilidad, adquirió una vivienda mediante hipoteca en la que se instaló junto a sus padres, ambos a su cargo, ya que su madre padecía una enfermedad grave y su padre se encontraba sin empleo, de modo que todos los gastos familiares recaían sobre ella.

Entre 2007 y 2008 el bar empezó a sufrir una caída significativa de ingresos por la crisis económica y el cierre de numerosas empresas del polígono donde se ubicaba. Mónica agotó sus ahorros y dejó de poder afrontar pagos esenciales. Intentó estabilizar la situación vendiendo la plaza de garaje vinculada a su vivienda y negociando una carencia hipotecaria, pero la actividad nunca se recuperó y las cuotas de autónomos impagadas fueron generando una deuda creciente con la Seguridad Social. Finalmente tuvo que cerrar en noviembre de 2014.

Después trabajó de forma temporal hasta que una conocida le propuso abrir juntas un bar de copas, confiando en que fuera un nuevo comienzo. El acuerdo era que su socia llevaría las gestiones administrativas mientras ella asumía la dirección operativa, pero el negocio no prosperó y cerró apenas tres años después, dejando nuevas deudas de cuotas de autónomos que Mónica desconocía que no se estaban abonando. En 2020 acordó la venta de su vivienda para cancelar lo pendiente, pero poco después recibió una notificación indicándole que la deuda real era muy superior a la que le habían hecho creer. Ante una insolvencia arrastrada durante más de una década, la Ley de la Segunda Oportunidad le permitió liberarse de esa carga y recuperar la tranquilidad.