DEUDA DE 27.467,63€ LIBERADA EN GRANADA CON LA LEY DE LA SEGUNDA OPORTUNIDAD

Pedro, nacido en 1981, quedó endeudado tras solicitar financiación para abrir un negocio que nunca llegó a existir, después de que el propietario del local se echara atrás, pero finalmente logró liberarse de esa carga y comenzar de nuevo.

Libres de Deuda, abogados especialistas en Ley de Segunda Oportunidad, ha liberado otra deuda en Granada. La Sección de lo Mercantil del Tribunal de Instancia de Granada. Plaza nº 2, ha acordado la Exoneración del Pasivo Insatisfecho (EPI) de Pedro que había acumulado una deuda de 27.467,63 euros a la que no podía hacer frente.

Pedro se incorporó de forma temprana al mercado laboral, sin oportunidad de completar su formación, por la necesidad económica de su hogar familiar. Años después, encontrándose junto a su pareja en un momento de estabilidad económica, ambos decidieron emprender una actividad propia con el objetivo de mejorar la economía familiar.

Proyectaron la puesta en marcha de un pequeño supermercado de proximidad, apoyándose en la experiencia previa de Pedro en el sector alimentario. Presentaron su propuesta ante varias entidades financieras y obtuvieron dos préstamos destinados de forma específica a la adecuación y reforma de un local que ya habían localizado. La financiación se solicitó en un contexto de ingresos estables y con la expectativa fundada de que el negocio generaría recursos suficientes para atender las cuotas con normalidad.

Sin embargo, cuando el proyecto se encontraba en una fase avanzada de planificación, el propietario del local desistió de manera unilateral de formalizar el arrendamiento, frustrando de forma definitiva la apertura. La financiación ya había sido concedida e invertida en proveedores y en la preparación de la obra, de modo que las obligaciones subsistían sin que llegara a materializarse ingreso alguno. Pedro tuvo que asumir el peso de unas deudas contraídas para un negocio que nunca llegó a existir.

Pese a sus esfuerzos por mantenerse al corriente de pago, la acumulación de cuotas, la subida de los tipos de interés y el encarecimiento de los gastos básicos derivaron en un sobreendeudamiento creciente. Esa presión constante afectó a su salud, y comenzó a sufrir episodios recurrentes de ansiedad que requirieron tratamiento especializado. Con una unidad familiar que depende fundamentalmente de sus ingresos, y sin llevar un nivel de vida elevado ni realizar gastos superfluos, le resultaba materialmente imposible atender a la vez los gastos esenciales y las cuotas pendientes. Ante una insolvencia provocada por circunstancias ajenas a su voluntad, la Ley de la Segunda Oportunidad le permitió liberarse de esa carga y recuperar la estabilidad.