DEUDA DE 28.218,10€ LIBERADA EN HUELVA CON LA LEY DE LA SEGUNDA OPORTUNIDAD

María José, nacida en 1987, quedó endeudada tras pedir financiación a su nombre para apoyar el proyecto empresarial de su entonces pareja, cuya deuda terminó asumiendo en solitario, pero finalmente logró liberarse de esa carga y comenzar de nuevo.

Libres de Deuda, abogados especialistas en Ley de Segunda Oportunidad, ha liberado otra deuda en Huelva. La Sección de lo Mercantil del Tribunal de Instancia de Huelva. Plaza nº 1, ha acordado la Exoneración del Pasivo Insatisfecho (EPI) de María José que había acumulado una deuda de 28.218,10 euros a la que no podía hacer frente.

María José es madre de dos hijos menores, fruto de una relación mantenida durante años con su entonces pareja, con quien, sin llegar a casarse, convivió de manera estable formando una unidad familiar. Hasta el inicio de las dificultades, su situación era estable y contaba con capacidad suficiente para atender sus gastos ordinarios y sostener a su familia.

El origen de su endeudamiento se sitúa entre 2016 y 2017, cuando solicitó diversos préstamos personales y utilizó líneas de crédito. Aquellas operaciones no respondieron a un consumo superfluo ni a un incremento injustificado de su nivel de vida, sino que tuvieron como finalidad exclusiva apoyar la apertura de una tienda de informática por parte de su pareja, que por su experiencia previa en el sector se presentaba como una oportunidad de mejora para toda la familia. En aquel momento contaba con una expectativa razonable de cumplimiento, basada en la previsión de ingresos de esa actividad.

El punto de inflexión llegó en 2022 con la ruptura de la relación. María José tuvo que abandonar la vivienda familiar y quedó en una situación de especial vulnerabilidad junto a sus dos hijos. Residió inicialmente en casa de sus padres, pero la solución resultó inviable a corto plazo por las circunstancias personales de estos, lo que le obligó a buscar una vivienda de alquiler. Ese cambio supuso un incremento sustancial de sus gastos mensuales, al tener que afrontar en solitario la renta, los suministros y las necesidades básicas de dos menores, sin apoyo económico del otro progenitor.

Paralelamente, la totalidad de las deudas contraídas en beneficio del proyecto empresarial pasaron a recaer exclusivamente sobre ella, al negarse su expareja a asumir responsabilidad alguna. Lejos de incrementar su endeudamiento, María José intentó reconducir la situación cumpliendo en la medida de sus posibilidades, pero la reducción de su capacidad económica y el aumento de sus cargas familiares lo hicieron inviable. Con unos ingresos que apenas cubrían lo básico y sin patrimonio ni ahorros, priorizó siempre el bienestar de sus hijos. Ante una insolvencia sobrevenida y ajena a su voluntad, la Ley de la Segunda Oportunidad le permitió liberarse de esa carga y recuperar la tranquilidad.