Libres de Deuda, abogados especialistas en Ley de Segunda Oportunidad, ha liberado otra deuda en Sevilla. La Sección de lo Mercantil del Tribunal de Instancia de Sevilla. Plaza nº 1, ha acordado la Exoneración del Pasivo Insatisfecho (EPI) de Macarena que había acumulado una deuda de 38.562,87 euros a la que no podía hacer frente.
Macarena desarrollaba su actividad profesional como cocinera, con unos ingresos mensuales que le permitían vivir con normalidad. En 2003 suscribió un préstamo hipotecario para la adquisición de su vivienda, confiando legítimamente en la continuidad de su trabajo y en la estabilidad económica de la que disfrutaba entonces.
En 2008, tras varios años de relación con quien sería el padre de su hija, formalizó una rehipoteca destinada a financiar un proyecto de hostelería, con la expectativa razonable de mejorar los ingresos familiares y asegurar una mayor estabilidad a largo plazo. Sin embargo, a partir de 2009 la crisis económica golpeó con especial dureza al pequeño comercio y a la hostelería, y el negocio empezó a generar pérdidas continuadas que le impidieron atender con normalidad las obligaciones asumidas.
El deterioro de la actividad afectó de lleno a la relación de pareja, y Macarena acabó asumiendo la gestión del negocio en solitario. Fue entonces cuando descubrió que su entonces pareja había generado importantes deudas con la administración, lo que incrementó sustancialmente el pasivo con recargos, sanciones e intereses hasta alcanzar un volumen completamente inasumible.
Ante la imposibilidad de seguir atendiendo la hipoteca, acordó la entrega de su vivienda en dación en pago, convencida de que con ello quedaba cancelada la deuda, y solo después supo que seguía existiendo un importe pendiente. Tras la separación, la pérdida de la casa y el cierre del negocio, intentó recuperar estabilidad laboral, pero hoy trabaja como empleada de limpieza con ingresos variables que apenas alcanzan para los gastos básicos de su hija y suyos, sin percibir además pensión alguna del otro progenitor. Ante una insolvencia sobrevenida y ajena a su voluntad, la Ley de la Segunda Oportunidad le permitió liberarse de esa carga y recuperar la tranquilidad.