Libres de Deuda, abogados especialistas en Ley de Segunda Oportunidad, ha liberado otra deuda en Tarragona. La Sección de lo Mercantil del TI de Tarragona. Plaza nº 1 – (Juzgado Mercantil nº 1 de Tarragona), ha acordado la Exoneración del Pasivo Insatisfecho (EPI) de Raquel que había acumulado una deuda de 59.666,88 euros a la que no podía hacer frente.
Raquel, nacida en 1970, contrajo matrimonio en régimen de separación de bienes, aunque desde hace años no existe convivencia efectiva. El origen principal de su endeudamiento se sitúa en un préstamo solicitado por su marido, respecto del cual ella figuraba como avalista, confiando en que dicha obligación sería atendida por él al estar vinculada a su actividad económica.
Sin embargo, años después tuvo conocimiento de los impagos al sufrir embargos en sus cuentas, lo que supuso un fuerte deterioro de su estabilidad personal y familiar. En ese momento se encontraba desempleada y con una discapacidad reconocida derivada de importantes intervenciones en la columna, circunstancia que dificultó enormemente su reincorporación laboral, pese a sus esfuerzos por trabajar en empleos compatibles con sus limitaciones físicas.
A esta situación se sumaron nuevas cargas económicas familiares, especialmente los gastos derivados del cuidado de su madre hasta su fallecimiento, así como la imposibilidad de utilizar el importe obtenido por una herencia para saldar sus deudas, al ser embargado judicialmente por la obligación en la que figuraba como avalista. Todo ello frustró cualquier posibilidad real de regularizar su situación económica.
Posteriormente, Raquel fue diagnosticada de una enfermedad oncológica grave, siendo sometida a varias intervenciones quirúrgicas y tratamiento médico, lo que incrementó notablemente sus gastos y la obligó a recurrir nuevamente a financiación externa. Actualmente se encuentra pendiente de resolución sobre una posible incapacidad permanente, con ingresos muy limitados, gastos básicos elevados y una hija estudiante a su cargo.
En la actualidad, Raquel no dispone de ahorros ni de capacidad económica para atender la deuda acumulada, habiendo tenido que recurrir incluso a la ayuda de familiares y personas cercanas para cubrir necesidades esenciales. Su situación de salud, su discapacidad previa, los embargos soportados y la incertidumbre sobre su futuro laboral hacen imposible afrontar sus obligaciones, siendo el concurso de acreedores la única vía posible para recuperar estabilidad y una vida digna.