DEUDA DE 73.780,26€ LIBERADA EN MADRID CON LA LEY DE LA SEGUNDA OPORTUNIDAD

Mónica quedó endeudada tras pedir financiación a su nombre para sostener el hogar y el negocio de su entonces pareja, perdiendo después la vivienda familiar y quedándose sola con toda la deuda, pero finalmente logró liberarse de esa carga y comenzar de nuevo.

Libres de Deuda, abogados especialistas en Ley de Segunda Oportunidad, ha liberado otra deuda en Madrid. La Sección de lo Mercantil del Tribunal de Instancia de Madrid Plaza nº 10, ha acordado la Exoneración del Pasivo Insatisfecho (EPI) de Mónica que había acumulado una deuda de 73.780,26 euros a la que no podía hacer frente.

Mónica se vio obligada a incorporarse al mercado laboral a una edad temprana por la precaria situación económica de su familia, lo que condicionó de forma determinante su desarrollo profesional y limitó sus opciones de acceder a empleos mejor remunerados. Desde entonces su trayectoria se ha desarrollado principalmente en el sector de la limpieza.

En el ámbito personal mantenía una relación estable con la que construyó un proyecto de vida en común, del que nacieron sus hijas. Dentro de ese proyecto, y en un contexto de estabilidad laboral, la pareja adquirió una vivienda en el año 2000 mediante un préstamo hipotecario cuyas cuotas eran perfectamente asumibles conforme a los ingresos de entonces.

La situación cambió con la crisis económica de 2008 y el estallido de la burbuja inmobiliaria, que redujo de forma significativa los ingresos familiares, especialmente los procedentes de la actividad empresarial de su pareja. Mónica volvió al mercado laboral para contribuir al sostenimiento del hogar y, en 2009, con el objetivo de evitar la pérdida de la vivienda, se recurrió a financiación externa formalizada exclusivamente a su nombre, al resultar más viable su concesión en esas condiciones. De aquella época proviene la mayor parte de la deuda que arrastraba.

Pese a los esfuerzos de ambos, la situación se volvió insostenible y la vivienda familiar acabó perdiéndose por ejecución hipotecaria. Poco después llegó la ruptura de la relación, en un momento especialmente delicado para ella, que pasó a asumir en solitario el alquiler, la manutención de sus hijos y unas obligaciones financieras que su expareja nunca aceptó compartir. Pese a incrementar su carga laboral en la medida de sus posibilidades, el encarecimiento del coste de la vida generó un desequilibrio estructural imposible de revertir. Ante una insolvencia derivada de una sucesión de circunstancias adversas, la Ley de la Segunda Oportunidad le permitió liberarse de esa carga y recuperar la tranquilidad.